EL REALISMO MÁGICO
Ser parte de Latinoamérica significa formar parte de una cultura que por un lado es una sola, mas por el otro denota diferencias abismales que la enriquecen aún más. Nuestra historia tiene un inicio similar: culturas indígenas que hoy día coexisten con los ahora residentes de todos estos países que son una combinación del viejo y el nuevo mundo.
Leyendas que nos hablan de aquel mundo donde los seres increíbles, héroes, románticos y tiranos nos sumergían en ese mundo, su mundo que lo hacemos nuestro. Las mentes soñadoras de los que contaban aquellos cuentos y todas aquellas personas que creían fervientemente en ellos. Son historias ficticias que aún hoy día se cuentan. Todas cargando el peso de una cultura y que en cada cultura se cuentan distintas historias adecuadas o que nos adecuaron sus letras; sin embargo la raíz es la misma: soñar, creer y vivir o quizá en un extremo sobrevivir.
Así llegamos a la Latinoamérica de este siglo, una Latinoamérica que sigue soñando y alimentando su alma de cuentos fantásticos que la mantienen viva, creyendo y caminando; es el realismo mágico el que logra esto. Iniciado por García Márquez en su magnífica obra Cien años de soledad donde a través de la familia Buendía entramos en Macondo y vivimos ahí las maravillas del descubrimiento del hielo y las terribles historias que terminan con la familia Buendía.
El realismo mágico funde la realidad con la fantasía haciendo un solo discurso a través de sus escritos que son una gran crítica a la sociedad latinoamericana y que con ellos logra hacer más notorias las discrepancias que aquí existen, pero al mismo tiempo dando una esperanza. Ejemplo de esto son los grandes problemas económicos que afrontan los países y la gran indiferencia aparente hacia la solución de éstos.
"Era una tontería inútil, porque ya para esa época él tenía terror de todo lo que lo rodeaba, y estaba preparado para asustarse de todo lo que encontrara en la vida: las mujeres de la calle que echaban a perder la sangre; las mujeres de la casa, que parían hijos con la cola de puerco; los gallos de pelea, que provocaban muertes de hombres y remordimientos de conciencia para el resto de la vida; (…)". Este fragmento de Cien años de soledad es un claro ejemplo de este realismo mágico donde se refleja la realidad latinoamericana.
Es claro que hemos sido culturas sometidas por los europeos. En el mejor de los casos, como México, se hizo una simbiosis entre las distintas culturas para dar origen a la nuestra; sin embargo no todos los países y las tribus corrieron con la misma suerte, en Argentina y Uruguay se hicieron masacres de indios, no quedó ninguno. La gente de estos países recuerda con vergüenza éstas historias; Susana Crelis solía contarnos de esto y de cómo en México despreciábamos a los indios mientras que en Uruguay era un orgullo que te dijeran "eres un indio" pues quería decir que eras valiente.
Este es un ejemplo de las diferencias culturales que existen en nuestro continente; mas son más las cosas que nos unen: como esa ironía para ver las cosas, ese querer siempre encontrarle el lado positivo a las situaciones y, aún cuando vivamos en condiciones deplorables, siempre encontramos algo de lo que podemos estar orgullosos. Este es el tema del libro de Vargas Llosa, La fiesta del chivo donde nos acerca a aquel dictador de República Dominicana que es el protagonista de uno de los capítulos más sanguinarios de la historia política de Latinoamérica.
En esta unión de conceptos entre el realismo mágico y Latinoamérica donde nos es inevitable pensar en el psicoanálisis, corriente de la psicología creada por Freud donde las personas a través de una introspectiva recuerdan eventos que fueron críticos en la formación de las personas que son hoy día y las personas en conjunto crean una sociedad. Es aquí donde todo lo anterior toma lugar y nos hace parar por un momento el tiempo y recapitular en nuestras propias vidas. Estas vidas que los sueños y las fuertes historias de nuestros pueblos nos han marcado. ¿Qué podemos hacer para cambiar esto?, ¿en qué nos servirán todos estos libros de realismo mágico que relatan historias, sin duda, espeluznantes pero que están tan cerca de la realidad que se vive en el día a día en nuestros países?
Es cierto que la literatura nos permite recapitular un poco en todos estos temas y que el realismo mágico es una esperanza en cuanto a la literatura desesperanzada que se vive en el resto del mundo de este último siglo. Hay que aprender a ser más objetivos, analíticos con nuestro entorno y tomar lo mejor de nosotros mismos y dar un vistazo a nuestros países; siempre hay un Macondo más cerca de lo que podemos imaginar y creer. No hay que ser tan escépticos y cerrados, Latinoamérica es nuestra cultura y nosotros como futura generación encargada de gobernar este continente debemos estar conscientes de sus problemas y encontrar soluciones.
Tenemos el potencial, quizá la historia y los acontecimientos por duros y crudos que hayan sido nos ayudaron a ser más fuertes, a hacer de nosotros unos guerreros que nos diferencian de otras culturas. En una entrevista hecha a un político estadounidense, mencionó de forma despectiva que los latinos éramos como una plaga que poco a poco infectábamos a su país (USA) y quizá tenga razón ya que no cualquier pueblo tiene el valor y la resistencia de dejar a sus familias, la tierra que los vio nacer y crecer, sus raíces que dieron esa fuerza sobrenatural para pelear con los embates del país más poderoso del mundo.
Quizá es justicia histórica donde sólo esté regresando lo que nos fue quitado. Territorio, dignidad, libertad de vivir y existir. Somos un continente de esperanzas, mas hay que aprender a convertir esos sueños en una realidad y terminar con éstas maldiciones que no son una simple globalización o intercambio de comercio; son masacres, odio, muertes, injusticias, etc.
Tan sólo con ver la cantidad de latinoamericanos que mueren en el intento de cruzar nuestra frontera sur y los que lo logran, aún habiendo vivido cosas que muchos de nosotros jamás podremos siquiera imaginar, deciden seguir ese camino para conseguir el sueño americano; y el sueño latinoamericano, ¿dónde queda? Valdrá la pena entonces seguir escribiendo, soñando y descubrirlo. Creo que eso es la magia que el realismo nos entrega. El seguir soñando por un Latinoamérica seguro, fuerte. Capaz de seguir adelante con la cara en alto y decir con voz fuerte y con la convicción de que Latinoamérica está presente.
Por JuanCarlos Ledesma